March 13, 2026 from 6:30pm to 8pm – Fillmore Location
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Me gusta la frase "risas de iglesia" que el autor cita en este artículo. No recuerdo que esta experiencia me haya pasado nunca cuando estaba en una iglesia, pero tengo memorias de situaciones similares en el colegio. Había momentos frecuentes cuando era muy joven en que no podía contener la risa, pero ahora, casi nunca ocurren y los echo de menos. ¿Es una falta de conectividad con la red distribuida por mi cerebro? No sé, pero en vez de hablar de eso, prefiero contar sobre los ataques de risas tontas con mi mejor amiga en el secundario. Ella tenía una risa contagiosa, por lo menos, para mí y algunas otras amigas. Por lo general, no era un problema, excepto en unas pocas clases, en particular, la clase de francés con Profesor Poole. El francés fue una asignatura mandatoria en Canada y ese pobre profesor no sabía relacionarse, en absoluto, con los adolescentes en general y mucho menos con 2 chicas traviesas que no tenían mucha interés en aprender el idioma. Según recuerdo, él nos aguantó durante la primera mitad del semestre, pero después del examen parcial, amenazó a suspendernos. De golpe, tomamos conciencias de las consecuencias de nuestros males comportamientos. Decidimos que tuvimos que sentarnos en asientos más lejos la una de la otra para que fuera más difícil de vernos. Fue la única manera en que podíamos evitar reírnos. Por supuesto, necesitábamos buenas notas para entrar en la universidad y, gracias a dios, tuvimos, por lo menos, suficiente sentidos comunes para saber que una risa no valía más que notas buenas. No era un gran sacrificio y en el final, logramos sacar notas de aprobación. Todavía sonrío cuando recuerdo a mi amiga Nicky. No sé por qué ni cómo ella pudiera encontrar tanto humor en la vida, porque cuando tenia 12 años había estado en un choque frontal con sus padres y dos hermanos. Ella y sus hermanos sobrevivieron, pero perdieron ambos padres. Siempre ella trataba de hacer felices a sus hermanos y una vez me dijo que a menudo la risa le ayudó a superar el dolor para ayudar a ellos. Me beneficié mucho de tener Nicky como mi amiga. Aunque nuestro francés sufrió mucho durante aquel año, aprendimos que la risa todavía podía ser una la mejor medicina, pero en dosis y situaciones apropiadas.
© 2026 Created by Romina Mancilla.
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