Tarea por la clase de Carmen, los jueves a las seis, 12 de diciembre, 2020

A principios de los noventa, mi primero esposo Miguel y yo manejamos del sur de California a Connecticut.  En todo, el viaje duró aproximadamente un mes y divertimos mucho porque tomamos muchos desvíos.  Por ejemplo, visitamos el Parque Nacional de los Badlands in South Dakota. 

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Los Badlands (Yo sé que no puedes incluir la foto cuando imprimes los ensayos, pero creo que te gustaría verlo.)

 

No recuerdo exactamente donde estábamos, pero una noche, yo manejaba y Miguel descansaba cuando le dije que estaba cansada y no pudo manejar no más.  Dije que tuvimos que encontrar una acampada por la noche.  Pero Miguel me dijo que él no estaba cansado y que quiso manejar durante la noche.  No lo creí y le pedí prometer que, si él comenzara a manejar, él manejaría hasta la mañana.  Dijo, «Sí, sí, claro,» pero tenía mis dudas.  Sin embargo, cambiamos asientos.

 

Como sospeché, después de dos o tres horas, Miguel llegó a estar cansado y me despertó, diciendo que no pudo manejar más y tuvo que dormir inmediatamente.  ¡Qué pena!  No estábamos cerca ninguna acampada.  Decidimos a dormir en el coche en un estacionamiento, el que exactamente qué quise evitar en el primer lugar.  Salimos de la autopista, encontramos un estacionamiento que pareció seguro y nos dormimos. 

 

De repente me desperté a causa de un ruido grande y la sensación que el coche ha movido.  Abrí mis ojos, miré en todos lados, abrí el puerto y salté del coche.  Vi que un coche ha golpeado nuestro coche, ¡pero nadie estaba allí!  ¡Mi dios!  ¡Qué pasó!

 

Después de algunos momentos, un hombre salió de una tienda de buñuelos y corrió a nosotros.  Juntos, deducimos que el hombre ha estacionado cerca la tienda, pero no puso la transmisión en el engranaje de estacionar.  Pero el estacionamiento inclinó un poquito y su coche se revolcó para atrás hasta golpeó nuestro coche.  El hombre era muy amable y nos dio el nombre y dirección de su jefe para que él puede reembolsarnos para la luz roto.  Todos reímos mucho y entonces, apartamos.  Miguel y yo nunca dormimos en un estacionamiento otra vez.

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